Archive for the ‘fuchibol’ Category
los poderes de Sepp


Ilustraciones: Zapiro
No dejen de leer
La ostentación de Sepp, del baño a los estadios, por Ezequiel Fernández Moores
El entrenador y la dinámica de lo impensado

Ningún éxito inmuniza.
La única manera que entiendo el fútbol es la de la presión constante, jugar en el campo rival y el dominio de la pelota.
Un gran equipo es el que no se condiciona por el rival.
No creo en el coaching, eso de confiar en uno mismo. Lo peor siempre puede suceder, y para eso hay que tener una respuesta.
La confianza es sinónimo de relajación. Yo prefiero el miedo, porque te obliga a estar atento.
Un líder necesita ser querido para ganar.
Lo que no esta permitido es que dejar de luchar.
El liderazgo se ve en la derrota y el conductor solo es bueno si ha superado la adversidad.
Prefiero la discreción al exhibicionismo, la sobriedad a la arrogancia, el convencimiento a la duda (aunque respeto al que duda), y la generosidad al egoísmo.
La comodidad es nociva para cualquier persona o grupo.
Admirar al esforzado, al que se compromete. Y acercar al distante, involucrarse, tener poca tolerancia con el indiferente, debería ser la estructura de un jugador de elite.
Fútbol popular, che

Amasan los gajos,
el pan en pelota,
de abajo hacia arriba.
el horno se explota.
El barrio entre arcos,
pared de amistad,
la sala de partos
de tanta verdad.
De diestro carnero,
de zurdo quebrado,
la piel del potrero
se ha resquebrajado.
Ya no más suturas,
ya no más violencia,
ya no más fracturas,
quebró la incoherencia.
Del fútbol negocio,
echaron al gordo,
y al burro, y al ocio,
y al rengo, y al sordo.
Abrimos las puertas,
sin clases, ni valla,
no busque en la huerta,
cartel, ni pantalla.
Unidos los sexos,
Olé Para ti,
si nace el respeto,
murió el referí.
Me gana, le gano,
la vida es la cancha,
nos damos la mano,
por una revancha.
Colores mezclados,
hora del alfajor,
abrazos sin grietas,
un mundo mejor.
Monedas en gotas,
salud y viviendas,
si sobran pelotas,
se toman las riendas.
Defensa resista,
el juego es de todos,
unión pluralista,
sin sello, ni logos.
Colectivo sin chapa,
común y unitario,
expende y destapa
el amor voluntario.
No existe estrategia,
ni oferta se escucha,
que apague sinergia,
que acalle la lucha.
Algunos se encierran
adentro de un huevo,
cuando otros pelean
por un hombre nuevo.
Y ahí va la moto,
detrás de la estrella,
dejando el Edipo,
pensando en equipo.
Pecamos de ilusos,
jamás de quebrados,
no somos intrusos
regando alambrados.
La urbe y la sierra,
deporte en el arte,
los pies en la tierra,
los sueños en Marte.
Social el tejido,
avanza y avanza,
futuro ovulando
y no crece la panza.
Mil y tantes juntos,
con fútbol y prosa,
valores sin puntos,
por ahí va la cosa.
Nació un frente nuevo,
de pasta y de base,
que va contra el paco
y no quien lo cace.
Batalla de ideas,
la lucha es acción,
llegó el Fútbol Popular,
para la transformación.
oda al rey negro del balompié
En fútbol todo es posible. Firmado: Pelé.
Organiza. Realiza. Premedita. Improvisa. Inicia. Concreta. Dribbla. Economiza. Shotea. Cabecea. Ataca. Defiende. Pivotea. Obstruye. Habilidoso. Inteligente. Talentoso. Joven (21 años). Futbolísticamente maduro (”ve” donde pocos ven, tiene “panorama” de lo que pasa donde él no está). Veloz como un sprinter. Pausado como un estratega. Astuto. Recio donde hay que ser recio. Prestidigitador con la pelota. Sutil y malabarista. Duro y chocador cuando hace falta. Estrella excluyente en cualquier equipo que integre, sea el Santos o la selección brasileña. Pero al mismo tiempo generoso para brindarse como peón. Podría jugar muy bien como eje que haga girar a otros. Prefiere hacerlo mejor: es eje y satélite. Las vedettes que como él producen el fútbol de cuando en cuando son blandas; él es vedette siendo duro, yendo “a las brasas” del área, buscando volver a donde encontró rudezas. Soportándolas. Y devolviéndolas también. Porque juega CON GANAS. LO SIENTE.
Todo eso lo reúne Pelé, además de dos piernas y una cabeza diestras y maduras. Hábiles y talentosas. Sincronizadas. Concepción y ejecución. Todo eso es posible para Pelé.
Todo eso es Pelé, el seguramente más extraordinario y completo futbolista del mundo en estos momentos.
Buenos Aires gustó de la delicia de un fútbol así, de un futbolista así de excepcional, la noche del jueves 28 en cancha de Huracán.
Más fácil que decir qué es Pelé, resultó determinar qué le falta a Pelé. Ser blanco, puesto que es negro. De haber sido blanco sólo le faltaría ser negro.
Futbolísticamente lo tiene todo. Lo puede todo.
Pelé en una cancha de fútbol es fútbol hecho placer. Placer de genialidades, que todas son posibles en Pelé, el sin metáfora fenómeno Pelé. La existencia de Edson Arantes do Nascimento en el fútbol es un fenómeno en el capricho de la creación humana para el fútbol. Los hay pocos en el medio siglo del fútbol organizado. Poquísimos: Orth, en Europa Central; Matthews, en las islas británicas. Pedernera, en América del Sur… Pelé para todo el mundo en la actualidad.
Dante Panzeri, El Gráfico, 4 de octubre de 1961
Obdulio
“A mediados de los años cincuenta, Peñarol firmó el primer contrato para lucir publicidad en las camisetas. Diez jugadores aparecieron con el nombre de una empresa en el pecho. Obdulio Varela, en cambio, jugó con la camiseta de siempre, y explicó:
- Antes, a los negros nos llevaban de una argolla en la nariz. Ese tiempo ya pasó.”
http://www.youtube.com/watch?v=Xzb6ghb4EB0
Obdulio
Yo era chiquilín y futbolero, y como todos los uruguayos estaba prendido a la radio, escuchando la final de la Copa del Mundo. Cuando la voz de Carlos Solé me transmitió la triste noticia del gol brasileño, se me cayó el alma al piso. Entonces recurrí al más poderoso de mis amigos. Prometí a Dios una cantidad de sacrificios a cambió de que Él se apareciera en Maracaná y diera vuelta el partido.
Nunca conseguí recordar las muchas cosas que había prometido, y por eso nunca pude cumplirlas. Además, la victoria de Uruguay ante la mayor multitud jamás reunida en un partido de fútbol había sido sin duda un milagro, pero el milagro había sido más bien obra de un mortal de carne y hueso llamado Obdulio Varela. Obdulio había enfriado el partido, cuando se nos venía encima la avalancha, y después se había echado el cuadro entero al hombro y a puro coraje había empujado contra viento y marea.
Al fin de aquella jornada, los periodistas acosaron al héroe. Y él no se golpeó el pecho proclamando que somos los mejores y no hay quien pueda con la garra charrúa:
- Fue casualidad —murmuró Obdulio, meneando la cabeza. Y cuando quisieron fotografiarlo, se puso de espaldas.
Pasó esa noche bebiendo cerveza, de bar en bar, abrazado a los vencidos, en los mostradores de Río de Janeiro. Los brasileños lloraban. Nadie lo reconoció. Al día siguiente, huyó del gentío que lo esperaba en el aeropuerto de Montevideo, donde su nombre brillaba en un enorme letrero luminoso. En medio de la euforia, se escabulló disfrazado de Humphrey Bogart, con un sombrero metido hasta la nariz y un impermeable de solapas levantadas.En recompensa por la hazaña, los dirigentes del fútbol uruguayo se otorgaron a sí mismos medallas de oro. A los jugadores les dieron medallas de plata y algún dinero. El premio que recibió Obdulio le alcanzó para comprar un Ford del año 31, que fue robado a la semana.
Maracaná
Los moribundos demoraron su muerte y los bebés apresuraron su nacimiento.
Río de Janeiro, 16 de julio de 1950, estadio de
Maracaná: la noche anterior, nadie podía dormir;
y la mañana siguiente, nadie quería despertar.
Eduardo Galeano
Paniqueso y el botín de guerra
fútbol o futbol.
(Del ingl. football).
1. m. Juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos.

Fotografía: Buffon Enfermo
Hundida en un potrero oscuro y fangoso, la señora P -manoseada como nunca- aguarda su destino bajo los botines de la impericia y la arrogancia del balompié. Aún restan dos tiempos para los penales de la radiodifusión. Y hoy, las luces del coliseo apuntan sobre el eterno y ordinario paniqueso de poder.
Afuera, esperando entrar, muchas voces chillan, revolotean, tejen en sombras, y pocas -acaso las primeras- se animan a formar el equipo ideal.
pibe, ¿me la alcanzás?
Entrevista a Virctor Hugo Morales por Andy Kusnetzoff, Perros de la Calle (FM Metro 95.1).
2009, Mártes 11 Agosto
Alejandro Apo opina en 6, 7, 8 (Tv Pública)
Editorial de Virctor Hugo Morales por Radio AM Continental (AM 590 / FM 104.3)
2009, Lunes 10 Agosto
Editorial de Norberto Ruso Verea en su blog Fútbol Ruso
2009, Lunes 10 Agosto
Cayó el muro
Editorial de Juan Pablo Varsky en su programa radial No somos nadie
2009, Miércoles 12 Agosto
+ bonustrack
Entrevista a Federico Luppi por Matías Martin, Basta de todo (FM Metro 95.1).
2009, Jueves 16 Julio
otras voces
Titanes en el ring, por Ezequiel Fernández Moores
Ahora lo ven rubio y de ojos celestes…, por Juan Pablo Varsky
Julio Grondona en su laberinto, por Victor Hugo Morales
Don Julio, Un retrato íntimo sobre fútbol y poder, por Roberto Guareschi
Julio es el señor de los anillos, por Andrés Burgo
Pantallas de un mundo nuevo, por Marcelo Gantman
Humoristas, por Eduardo Aliverti
Operativo fútbol para todos, por Jorge Fontevecchia
¿El fin de la fantochada?, por Eduardo Aliverti
Los negocios de Don Julio dentro y fuera de la cancha, por Susana Viau y Nicolás Wiñazki
Monopolio, por Alfredo Zaiat
Goles son amores, por Horacio Verbitsky
cuentos y relatos de media cancha
Bocha
Un poema que el escritor Héctor Negro, hincha de Independiente, que dedicó al genial y eterno 10 del Rojo.

¿Quién podrá agradecerte la alegría?
¿Cuántas voces precisa el verso mío
para decir la agreste poesía
que dibuja tu tranco de baldío?
Y el Chaplin que llevás, y esa estatura
de gigante pequeño, y la burbuja
que suelta el malabar de tu diablura,
cuando metés un “caño” en una aguja.
¿Quién podrá devolverte tanta fiesta?
¿Con qué pagar tanto gozoso instante
que nos dieron, che Bocha, a toda orquesta,
la pelota y tus pies calzando guantes?
Si habrás llenado tantas tardes mustias,
lujoso de arabescos y reflejos
que desataban nudos, mufa, angustias,
o sacaban un gol como un conejo.
Los magistrales quiebres de cintura,
el amague feliz, la gran pirueta
de esconder la pelota, o la locura
de bordar media cancha con gambetas.
Y luego el “Bo-Bochini” como premio
bajando desde el grito de la hinchada.
Cuando en el verde se soltaba el genio,
chispeando el resplandor de otra jugada.
¡Grande, Bocha…!, vos no pasaste al bardo.
Si habrá que darle juego a la memoria
para dejar tu estirpe a su resguardo,
subiendo por el rojo de tu gloria.
Cuando no salgas más entre los once,
serán los lagrimones del rocío
los que en el pasto lloren y allí, entonces:
¿Con qué se llenará el domingo mío?
Cuando la “diez” del rojo no te abrigue,
yo buscaré en la tarde dominguera
-en la función que, pese a todo, sigue-
la semilla que siembre tu madera.
Buscaré por potreros y distancias,
en los picados donde floreciste
y hasta que no reencuentre aquella magia,
aunque no se me note, andaré triste…
Toco y me voy
Fotografía: Gustavo Di Mario
Para mitigar la abstinencia de fútbol local Juan José Panno (periodista, uno de los fundadores de TEA, ex El Gráfico) reunió un centenar de cuentos, relatos, anécdotas y crónicas de diversos autores, que giran en torno de la bendita pelota. En Cuentosymas conviven Galeano, Soriano, Fontanarrosa, Borocotó, Salas, Braceli, Sasturain, Sorin, Dolina y Sacheri, entre muchos otros.
Ortega no se va
Por Washington Cucurto
El mundo de los libros es apasionante. Ojalá todas las personas tuvieran la suerte de descubrirlo. A mí se me presentó de casualidad. Era joven y curioso, no estudiaba y dedicaba mi vida a reponer una góndola en un supermercado y a conquistar paraguayas en los bailes de Constitución.
Los sábados a la tarde, con Gustavito Donaire, un cumpa del súper, nos tomábamos un cole y nos íbamos para los bailes. ¡Cómo nos producíamos para cumbiantear! ¡Con sólo decirles que nos poníamos una camisa manga larga colorinche a rayas y nos bañábamos con olor a Axe, el desodorante de los bailanteros!
Al barrio le decíamos Consti y a ellas, tickis!
Muchas veces, en la calle, Gustavito me decía señalándome a dos chicas que caminaban juntas: “Mirá esas tickis que van ahí”. Y así pasaban mis días, llenos de alegría, en pleno neoliberalismo de la década infame de los 90. Fuimos unos inconscientes totales. Recuerdo que salía del trabajo, todavía transpirado, con la tierra en la piel y me iba derechito al sector “créditos para el personal” y sacaba a crédito heladeras, televisores, Aiwas que estaban de moda. Adquirí una philipshave para afeitarme en seco que todavía conservo. ¡Qué manera de consumir y alimentar mi materialismo!
Un buen día comencé a recorrer las librerías del centro de la ciudad. Investigaba, leía y toqueteaba los libros usados. Me gustaba la poesía. Pero el verdadero mundo de los libros me llegó a través de las personas. Para mí, la literatura es la casa de Daniel Durand.
Y fue en aquellas tertulias, en la casa del poeta del Once, donde conocí el verdadero mundo de los libros. Eran fenomenales esas reuniones donde se hablaba de los hermanos Lamborghini, de Delmore Schwartz, Zelarayán, de Lezama Lima.
¿Quién se acuerda hoy de Hinostroza, de Luis Rogelio Nogueras, de Gerardo Deniz, de Alberto Girri?
¡Los libros de poesía! ¡Qué tesoros preciosos circulaban en esa pequeña terraza de Once!
De entre tantos poetas yo quiero hablarles de mi amigo Ricardo Piña, un artista de la ciudad. A Ricardo lo conocí hace muchos años, en la biblioteca municipal Evaristo Carriego. No había editado nada todavía, pero siempre me mostraba una hoja con un poema suyo que terminaba gustándome. Rara vez le hice un comentario. Su poesía siempre me gustó, pero nunca se lo dije. Con los años me hice lector y admirador suyo.
Ésta podría ser la historia de miles de poetas de la ciudad, sino fuera porque Ricardito Piña acaba de editar un verdadero hit cartonero. Su libro de poesía deportiva, Ortega no se va, se convirtió en un inesperado y placentero best seller. Algo así como la voz de las hinchadas. Todos los días llegan por los menos diez hinchas de River a la cartonería pidiendo su libro.
Ortega no se va salió hace una semana, imprimimos 500 ejemplares y está pronto a agotarse.
El broli, imagínense, boga por la vuelta urgente del ídolo, con gran tono, sagacidad poética y metáforas metacósmicas. Y con este sentimiento se identifican miles de riverplatenses. Quizás ese sea el motivo de su éxito. Faltaba un libro de poesía popular que pudieran leer las masas iletradas de la pelota.
Pero tal parece que el agite cultural del broli recién comienza, pues los otros días vino un lungo a la carto y lo abrazó a Ricardito llorando, parecía ser uno de los capos de los hinchas que nos propuso usar el libro como estandarte para llevar a la cancha y así reclamar la vuelta del Burrito. Incluso, ya están estudiando los versos para volverlos canción tribunera.
Es el gran triunfo de Ricardito Piña, poeta de la ciudad reconocido por los hinchas. Caso único en nuestra literatura. Ni Roberto Arlt pudo ser tan popular.
Desde ya, recomiendo que se vayan agenciando un ejemplar cartonero y único de Ortega no se va, dentro de veinte años será joya de oro; fósil que estudiarán profesores norteamericanos en las más prestigiosas universidades del mundo.
Ricardito Piña se lo merece, porque es un poeta que siempre hizo lo que quiso, escribir poesía.
¡Y la pegó! ?
Ortega no se va
Por Washington Cucurto
Pag. 49, Revista C número 61, 26 de Abril de 2009, CriticaDigital.com











